miércoles, 3 de abril de 2013

ELSE LASKER-SCHÜLER




Resignación

Abrázame maternal y suave,
y muéstrame el reino celeste,
tú noche soñadora;
y haz descansar mis pesares,
-ocultos en tu regazo-
sobre rosas y sobre hojas de plata
en el profundo polvo de la tierra.

En la luz crepuscular, en el brillo crepuscular
se pulverizan tus ensueños
en la suntuosidad azul de las nubes.
Me preparo para la batalla del día.
Y ansío la noche eterna.
Para derretirme silenciosamente en el rojo de la tarde,
en tu brazo de salvador, muerte.

Versión de Sonia Almau

JOSÉ GARCÍA NIETO




Lluvia de Dios

Llueve. Tú llueves. Llueve eternamente.
Desde tu entonces, desde aquellos días
primeros ya nos llueve, nos llovías;
estamos en el pecho de tu fuente.

Lágrima alrededor que tercamente
nos llora. Y Tú ¿llorando nos sabías
desde el ayer aquel en que tenías
sol en la mano, estrellas en la mente?

Llueven los ojos; llueven de mortales;
cansados de sentirse manantiales
testigos de un dolor tuyo naciendo.

Y mañana habrá sol sobre los ríos
que hoy llueves, pero ya los ojos míos
lo mirarán y te estarán lloviendo.

martes, 2 de abril de 2013

RAYMOND QUENEAU




Un poema es muy poca cosa

Un poema es muy poca cosa
apenas algo más que un ciclón en las Antillas
que un tifón en el Mar de la China
un temblor de tierra en Formosa

Una inundación del Yang Tse Kiang
que ahoga a cien mil chinos de golpe
sin más
pues bien esto no vale ni tanto así como motivo de un poema
Es muy poca cosa

Nos divertimos mucho en nuestro pequeño pueblo
vamos a edificar una nueva escuela
vamos a elegir nuevo alcalde y cambiar los días de mercado
Estamos en el centro del mundo ahora estamos cerca del río océano que corroe el horizonte

Un poema es muy poca cosa.


Fotografía: Edward Quin, Historical Atlas, 1828.

SYLVIA PLATH



 

Canción de amor de la joven loca

Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente)

lunes, 1 de abril de 2013

ANA AJMÁTOVA



 
Leyendo a Hamlet.

A la derecha del cementerio hay un sembradío estéril;
detrás, un río de azul centelleante.
Tú dijiste: -Está bien, vete a un convento
o cásate con un necio...

Era la clase de cosas que siempre dicen los príncipes,
pero son palabras que nunca se olvidan.
Deslícense cien siglos en una querella como un manto
de armiño bajo sus hombros.

(Trad. de Kyra Galván)