sábado, 3 de agosto de 2013

DIEGO SAAVEDRA FAJARDO






A una fuente

Risa del monte, de las aves lira,
pompa del prado, espejo de la aurora,
alma de Abril, espíritu de Flora,
por quien la rosa y el jazmín respira;

aunque tu curso en cuantos pasos gira
tanta jurisdicción argenta y dora,
tu claro proceder más me enamora
que lo que en ti naturaleza admira.

¡Cuán sin engaños tus entrañas puras
dejan por transparente vidriera
las guijuelas al número patentes!

¡Cuán sin malicia cándida murmuras!
¡Oh sencillez de aquella edad primera!
Huyes del hombre y vives en las fuentes.

viernes, 2 de agosto de 2013

DAVID LÓPEZ GARCÍA






Oraciones simples. Salobre

Yo resido en este pueblo.
Mercedes vive conmigo.
A veces viene Carlota.
En la altura se oyen trinos.
Los montes tocan el cielo.
Álamos hay junto al río.
Habla el agua bajo el puente.
Todo se encuentra en su sitio.
En la plaza están los viejos.
Juega un perro con un niño.
Las mujeres, en la calle,
hablan siempre de sus hijos.
Está la farmacia abierta.
Alguien parlotea a gritos.
Aquí vive el fontanero.
El cartero no ha venido.
Cada lunes hay mercado.
Dicen misa los domingos.
Compro el pan de cada día.
Las golondrinas se han ido.
Los tractores van al campo.
En las laderas, olivos.
La iglesia vieja está muda.
En el Invierno hace frío.
La lluvia aquí es generosa.
Es el tiempo de los higos.
Buenos días. Buenas tardes.
Por la noche nos dormimos.
A veces alguien se muere.
Siempre sucede lo mismo.

JORGE RUIZ DUEÑAS






III

En el envés del día
tras el vuelo de los sueños
tu mano eleva nubes

Pasos perdidos
pasos que adivino
                      y dan la alerta
Voces que animan el recuerdo
y salen de mí como harapos de un baúl
Voces perdidas en la morada inhabitable
Paso de la voz que no germina
para decir en la bitácora
cómo era tu sonrisa
cómo eludías
               al presentir el roce del centinela frío
la delgada humedad en la pupila

Luego
la mañana en su estampida
la piedra alrededor del cuello
el viaje al encuentro del tiempo
la girándula de las especies


jueves, 1 de agosto de 2013

ALONSO CANO URRETA








Octavas en desprecio del mundo

Quien bien consideró cómo pasaban
las aguas por el arco de la puente,
y cómo por allí jamás tornaban,
yendo para el mar con su corriente,
vio que así nuestras vidas caminaban,
a más andar, cual va el sol al poniente,
derechas al morir que es paradero
del hombre por la culpa del primero.

Allí pequeños, grandes y mayores,
llegados a la muerte son iguales,
pontífices, reyes y emperadores,
que fueron al nacer tan desiguales.
Oh vida breve llena de dolores,
de angustias, de miserias y de males,
donde todo se acaba en triste lloro
y es polvo y vil ceniza su tesoro.