jueves, 3 de octubre de 2013

ELVA MACÍAS






El regreso

Supe de mi regreso
desenvolviendo nombres y señales
asignando regalos a la curiosidad.
Reproduje las voces anteriores,
traté de restaurar la imagen extraviada
y se desvaneció en el lienzo
sin matices.
Y me sentí más grande que el olvido.

GERARD MANLEY HOPKINS






Primavera

Nada es tan hermoso como la primavera:
cuando la hierba, en redondel, brota larga y linda y lozana;
los huevos de tordo, pequeños cielos bajos, y el tordo
entre los ecos del bosque así refresca
el oído, que son golpes de relámpago el oírlo cantar;
el peral cristalino echa hojas y flores, acarician
el azur que desciende; ese azur precipitado
de riqueza; también los corderos corren y bien retozan.

¿Qué es toda esta savia y toda esta alegría?
Un acorde del dulce ser primordial de la tierra
en el jardín del Edén. Ten, toma, Señor, antes de que se nublen
y agrien con el pecado la mirada inocente y los días de mayo
del niño y la muchacha, Tú, hijo de virgen, sean ellos
tu elección, tu preciosa conquista. 


Traducción de Juan Tovar.

Imagen: Ned Smith, Dutch Country Blue Birds.

miércoles, 2 de octubre de 2013

ION VINEA





Descenso

Una tristeza se demora dentro de mí
como el otoño que se atrasa en los campos,
ningún beso pasa sobre mi alma,
ningún copo de nieve ha descendido a la tierra.

La canción triste, la más triste,
llega con la campana del ocaso
lo entiendes en la voz estéril de los gorriones
y responde desde la humildad de los cencerros del ganado.

Es la vida entera que duele así,
diariamente sobre el campo de las estepas,
entre los árboles que no alcanzan el cielo,
entre las aguas que siguen su lecho,
entre los rebaños que semejan su suerte en los campos
entre las hojas que se agitan en el viento.


Traducción de Rodica Grigore.

Imagen: Harald Sohlberg, Country Road, 1912.

LÍBER FALCO






Visita

A esa hora de la madrugada,
hora en que los enfermos mueren,
en que los cristales se enfrían,
en que Dios nos olvida,
a esa hora la vi.
Una lenta lava triste, caminaba su cara.
Mano de hueso, pie de sombra oscura,
la boca manándole negruras,
junto a mi cama estaba.


Imagen: Lita Cabellut, Trilogy of the doubt 01, 2012.


martes, 1 de octubre de 2013

HERNANDO DE ACUÑA





A la soledad



Pues se conforma nuestra compañía,
no dejes, soledad, de acompañarme,
que al punto que vinieses a faltarme
muy mayor soledad padecería.

Tú haces ocupar mi fantasía
sólo en el bien que basta a contentarme,
y no es parte sin ti, para alegrarme
con todo su placer, el alegría.

Contigo partiré, si no me dejas,
los altos bienes de mi pensamiento,
que me escapan de manos de la muerte;

y no te daré parte de mis quejas,
ni del cuidado, ni del tormento,
ni dártela osaré por no perderte.

Imagen: Cédric Friggeri, Soledad.