lunes, 6 de octubre de 2014

OLAV H. HAUGE










No acudan a mí con la verdad



No acudan a mí con la verdad.
No traigan el océano si me ven sediento,
ni el cielo si pido por la luz;
traigan mejor indicios, un poco de rocío, una partícula,
así como los pájaros llevan del agua sólo gotas,
y el viento
una brizna de sal.




Traducción de Milton Medellín.





domingo, 5 de octubre de 2014

WISLAWA SZYMBORSKA









Negativo



En un cielo pardo
una nube más parda todavía
y el negro círculo del sol.

A la izquierda, es decir a la derecha,
la blanca rama de un cerezo con sus negras flores.

En tu oscuro rostro blancas sombras.
Te sentaste a la mesa
y pusiste en ella tus agrisadas manos.

Pareces un espíritu
que intenta invocar a los vivos.

(Como aún me cuento entre ellos
debería cobrar presencia y dar unos golpes:
buenas noches, es decir, buenos días,
adiós, mejor dicho, bienvenido.
Y no escatimarle preguntas a ninguna respuesta
si el sujeto es la vida
o, lo que es lo mismo, la tormenta que precede a la calma.




Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia Soriano.


Imagen: Claudio Bravo, Manos, 1991.




sábado, 4 de octubre de 2014

GÖSTA ÅGREN








Eso


Pienso la palabra nada. La nada
no es posible y no puede
ser pensada, pero tenemos palabras,
¡nuestro único poder! Con dioses
nos han protegido de la muerte;
con historias, de la vida.
Después llegó el hechizo
matemático de la ciencia,
pero pronto descubrimos
que la lógica no es libertad,
que ninguna ecuación llega
a esos espacios psíquicos
donde vivimos. Solo tenemos palabras
otra vez.



Dasein ist ferner Seiendes, das je ich selbst bin. (El ser ahí es ente lejano, que en cada caso soy yo mismo.)
Martin Heidegger




Traducción de Renato Sandoval Bacigalupo.


Imagen: Sarah Grilo, Lénigme, 1983.



CLARA JANÉS








Llegarán los almendros en flor a tu ventana
huídos de mi pensamiento,
y el temblor del olivo
que se estremece al paso de la noche.

Pero yo, cada vez más perdida en tus palabras,
no tendré fuerza para llegar hasta tu puerta,
me quedaré vagando por las calles,
desgranando temores por la tierra de Kampa,
dialogando confusa con el aire,
bailando cortesmente con el río la danza de la muerte,
con delicados arabesques
y oscuras reverencias.

No intentaré siquiera hablarte con la lluvia,
ni cabalgar el viento
y escondida en sus crines
devolverte el perfume de las rosas

que tú de un solo gesto, de una vez para siempre,
has desenterrado para mí
con toda la encendida primavera.




Imagen: Vincent van Gogh, Almendro en flor, 1890.