martes, 28 de mayo de 2013

EDUARDO CARRANZA






El desdichado



No tenemos sino este planeta
hermoso y triste.
No tenemos sino esta única vida
hermosa y triste.
No tenemos sino este corazón
que recorre un fantasma a veces transparente,
otras veces siniestro. Y esta punzada de la música.
Y este sorbo de vino soñador.
No tenemos sino este pan terrestre,
infernal o celeste de amar y de esperar
o morir...
Yo no tenía sino una campana
que llama y llama ahora para nadie
y la llave que abría aquella hermosa puerta
que ya no existe.
No tenemos sino eso: es decir nada.
Mejor dicho: no tengo nada. Y punto.

Si tocas las palabras anteriores
te quedará la mano ensangrentada.

Imagen: Zdzislaw Beksinski

lunes, 27 de mayo de 2013

EUGENIO MONTALE







Mediodía pálido y absorto

Mediodía pálido y absorto
bajo el ruinoso muro de la huerta.
Escuchar entre ciruelos y retallos secos
el llamado del mirlo
y el rumor de la sierpe en la hojarasca.

En las grietas del suelo
en las heridas del antiguo algarrobo
espiar las filas de las rojas hormigas
que ahora se rompen, luego se entrelazan
en el supremo esfuerzo de los seres pequeños.

Observar en la fronda
el palpitar lejano de un asomo de mar,
mientras se alza en las calvas cimas
la voz temblorosa de la cigarra;
y caminando bajo el sol que ciega,
descubrir, maravillado y triste,
cómo es toda la vida y sus trabajos,
en este continuar, una muralla
llena de agudos vidrios de azotea. 

Traducc. de Hugo Gutiérrez Vega

Imagen: Ramón Gaya, Moreras en la Alberca.


domingo, 26 de mayo de 2013

CESARE PAVESE





Canción

Las nubes están unidas a la tierra y al viento.
Mientras haya nubes sobre Turín
será bella la vida. Levantan la cabeza
y su gran juego crece allá bajo el sol.
Masas blancas, durísimas y el viento que circula
definitivamente azul, las deshace
y las hace grandes velas impregnadas de luz.

Sobre los techos, millares de nubes blancas
lo cubren todo, la multitud, las piedras, el estruendo.
Muchas veces levantándome he visto las nubes
transparentes en el agua lívida de un pozo.

También los árboles unen el cielo a la tierra.
Las ciudades exterminadas son bosques
donde el cielo aparece alto, alto, entre las calles.
Como los árboles viven junto al torrente del Po,
así viven los grupos de casas junto al sol.

También los árboles sufren y mueren bajo las nubes,
el hombre se desangra y muere, pero canta su alegría
entre la tierra y el cielo, la gran maravilla
de las ciudades y de los bosques. Mañana tendré tiempo
de encerrarme y de apretar los dientes. Ahora toda la vida
son las nubes y las plantas y las calles, perdidas en el cielo.

Traducc. de Hugo Gutiérrez Vega

Imagen: Dorje B., Cloudy Fields

THELMA NAVA





Casi el verano

Yo no digo que el sol, inaprehensible sueño de mi piel
entabla una demanda amorosa contra el latido del día.
Digo solamente que mi amor es un gajo desnudo
que se cubre con hojas de ruibarbo y jazmines embotellados.
Mi amor está desnudo y ha empezado a tatuar corazones en el viento,
iconoclastas corazones dispensadores de azules albas.

Nunca la música ha cabalgado en potros más esbeltos.
Los antiguos pavorreales del verano han empezado
a mirarse desplegando sus arpas de colores.

A la luz del verano salta, canta, corazón.
El aire quiere dormirse junto a tu boca.
Tu corazón es una maquinaria secreta que me traga.
La lluvia nos conduce de la mano hasta el pan tierno de su  abrazo.
A sus puertas estamos. Sobrecogidos y aromados.

La mañana no quiere parecerse a ninguna.
En el viento cercano una palabra tiembla.
La niña ciega alcanza el sueño de la abeja.
En tanto que nosotros transcurrimos.