miércoles, 26 de febrero de 2014

HANNES SIGFÚSSON











Ballenas y hombres


Dispersar témpanos de hielo
en forma de cohetes
con el solo propósito inocente
de beber la limpidez del cielo
antes de explorar el abismo…
Si fuésemos
de dos mundos
como las ballenas
y rasgásemos el cielo
y bebiésemos la oscuridad
de su bóveda
antes de ahondar
en la claridad
¿comprenderíamos entonces
mejor
las sombras de nuestra vida?


ROBERT BRINGHURST








Parábola de los tejos


Amor, en esta cama llena de caballos
y peces, pájaros carnívoros
nos llevan hacia océanos y
montañas. Mi amor,
en esta cama llena de caballos y peces,
pájaros carnívoros gritan
sus nombres y repiten sus historias
aunque nadie pueda oírlos.

Y dicen que estamos cayendo como águilas
pescadoras, que estamos trepando
como salmones contra la corriente, lejos del mar,
que estamos trepando como caballos
hacia lo alto de las montañas llenas de sonidos
de pájaros carnívoros. Dicen
que somos pájaros carnívoros, trepando
más allá de las montañas, trepando en el aire.

Dicen que cuando lleguemos allí
en los espejos salinos de tus ojos
sólo veré pájaros, y tú
en los muros de mis ojos, sólo peces.
Dicen que en esta cama llena de peces
y pájaros, todos los hombres a los que has conocido
cabalgarán hacia tus ojos y caerán
de sus caballos, ahogándose en cenizas y en la luz del sol,

que las águilas se zambullirán y el salmón trepará
desde el mar y los tejos nos prestarán sus voces,
aunque nada de lo que diremos entonces
podrá atravesar tales distancias.



Imagen: Colette Theriault, Bald eagle, 2011.


martes, 25 de febrero de 2014

LI-YOUNG LEE








Almohada



No hay nada que no pueda encontrar allí.
Las voces en los árboles, las páginas perdidas del mar.

Todo exepto el sueño mismo.

Y la noche es un río tendido
entre las riberas del hablar y del escuchar,

una fortaleza indefendida e inviolable.

No hay nada que no quepa allí:
las fuentes tapadas de hojas y barro,
las casas de mi niñez.

Y la noche comienza cuando los dedos de mi madre
sueltan el hilo
que vienen ovillando y desovillando
para tocar la frágil trama de nuestra historia.


La noche es la sombra de las manos de mi padre
poniendo el despertador para la resurrección.

¿O acaso el reloj se deshilachó y los números se borraron?

No hay nada que no haya encontrado hogar allí:
alas desechadas, zapatos perdidos, un alfabeto balbuceado.

Todo exepto el sueño.
Y comienza la noche

con la primera decapitación
del jazmín, su fragancia cautiva
que escapó, al fin, de las mortajas.




Traducción de  Claudia Ceraso.

Imagen: David Padilla, Cap. 1 Marea de letras, 2013.


EDITH SITWELL









Tú, joven arco iris de mis lágrimas, apacible alción
 por encima de las turbulentas aguas de mi pecho:
 conduce, como antes, mi dolor, tu rebaño, sobre las cóncavas
 montañas hasta las lejanas pasturas del cielo perdido.
 Pero están marchitos los prados y el horizonte
 del apacible alción, sol de jacinto;
 fríos son los tallos, las constelaciones caen...
 de las ramas primaverales; y tu corazón está tan lejos
 y es tan frío como Arcturus, distante todos los años luz
 de la floreciente tierra y de la oscuridad de mi corazón.




Versión de Jonio González.

Imagen: Charles John Holmes, Scholar Gipsy, 1917.