martes, 29 de julio de 2014

ROSARIO CASTELLANOS







La despedida



Déjame hablar, mordaza, una palabra
para decir adiós a lo que amo.
Huye la tierra, vuela como un pájaro.
Su fuga traza estelas redondas en el aire,
frescas huellas de aromas y señales de trinos.

 Todo viaja en el viento, arrebatado.

 ¡Ay, quién fuera un pañuelo,
sólo un pañuelo blanco!



Imagen: Dmitry Kochanovich, Soul.



LARS NORÉN








El primer y último esfuerzo



Esta noche supe de nuevo
como tantas otras veces antes
que si lograse mover los brazos
aún más rápido de arriba a abajo
yo podría volar.
Señor, qué regocijo tan atroz.



Traducción de Justo Jorge Padrón.




lunes, 28 de julio de 2014

CHARLES SIMIC







El mundo



Supongamos que fuera un árbol
en una calleja apartada
con una pequeña taberna
donde un letrero de neón
brilla con la palabra «frío».
Es verano, y cae la noche.

Dentro hay un único cliente
que tiene el rostro de mi padre.
Está inclinado sobre un libro
de caracteres diminutos,
ajeno al barman que le acerca
una taza de café negro.

Tengo infinitas hojas, pero
ninguna se atreve a moverse.
No hay duda, estamos embrujados.
Nada en el mundo nos atañe.




Traducción de Jordi Dolce.

Imagen: René Magritte, L'homme au journal, 1928.




domingo, 27 de julio de 2014

PAUL SIMON








El sonido del silencio




Qué tal oscuridad, mi vieja amiga,
he venido a hablar contigo otra vez,
porque una visión reptando suavemente
dejó sus semillas mientras yo dormía,
y la visión que se plantó en mi cerebro
permanece aún en el sonido del silencio.

En sueños inquietos caminé solo,
por calles angostas y empedradas.
Bajo el halo de una luz de la calle
me subí el cuello por el frío y la humedad,
cuando mis ojos fueron acuchillados por el flash del neón
que cortó la noche, y tocó el sonido del silencio.

Y en la luz desnuda vi
diez mil personas, tal vez más,
gente que hablaba sin hablar,
gente que oía sin escuchar,
gente escribiendo canciones que las voces jamás compartirán,
Y nadie se atreve a perturbar el sonido del silencio.

“¡Idiotas!”, dije, “No saben
que el silencio crece como un cáncer.
Escuchen mis palabras que tal vez les enseñen,
tomen mis brazos que tal vez los alcancen”.
Pero mis palabras cayeron como silenciosas gotas de lluvia
haciendo eco en las fuentes del silencio.

Y la gente se inclinó para rezar
al Dios de neón que había creado,
y el letrero hizo brillar su advertencia
en las palabras que lo formaban.
Y el letrero decía:
      “Las palabras de los profetas están escritas en las
      habitaciones y en las paredes del metro”,
y murmuró en el sonido del silencio.




Traducción de Claudia Aguirre Walls y Juan Villoro.

Imagen: Dan Flavin, Neones.







martes, 8 de julio de 2014

MIGUEL DE UNAMUNO








Ni mártir ni verdugo



Busco guerra en la paz, paz en la guerra,
el sosiego en la acción y en el sosiego
la acción que labra el soterraño fuego
que en sus entrañas bajo nieve encierra

nuestro pecho. Rodando por la tierra
al azar claro del destino ciego
vida en el juego y en la vida juego
buscando voy. Pues nada más me aterra

que tener que ser águila o tortuga,
condenado a volar o bajo el yugo
del broquel propio a que no cabe fuga,

y pues a Dios entre una y otra plugo
dar a escoger a quien sudor enjuga
ni mártir quiero ser ni ser verdugo.




Imagen: Pintura de Juan Nicieza Lavilla.