viernes, 29 de agosto de 2014

ANTONIA POZZI







Mensaje



Y tú, estrella nocturna,
esplendes todavía,
cuando por lo profundo de las calles
aúlla del perro el alma triste.

Brotarán para ocultarte
colinas de espesa hierba;
pero en mi conquistada oscuridad
brillarás, fuego blanco,
hablando, a los que vivan, de mi muerte.




Versión de Mariano Roldán.



Imagen: Samuel Palmer, Cornfield by Moonlight, 1830.



LOPE DE VEGA








Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo,
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.

Cielo a los ojos, cándido y sereno,
que muchas veces al infierno igualo,
por raro al mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.

Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa más ingrata:
es un ángel, y a veces una arpía.

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.



Imagen: Earl Moran, Evening Star, hacia1940.




miércoles, 27 de agosto de 2014

KENNETH PATCHEN









Un templo




Dejar la tierra era mi deseo, y no hubo voluntad
que me detuviera.
Temprano, antes de que el sol llenara los caminos
con carros
llevando gente a las bodas y los asesinatos;
antes de que los hombres dejaran su sueño, para vagar
en la oscuridad del mundo como bestias fustigadas.

No llevé carga. No tenía caballo, ni bastón, ni rifle.
Había caminado un poco, cuando algo me llamó
diciendo:
“Pon tu mano en la mía. Juntos buscaremos a Dios”.
Y yo le contesté:
“Es tu padre quien se ha perdido, no el mío”.
Entonces el cielo se cubrió de lágrimas de sangre,
y cantaron las serpientes.




Traducción de Alberto Blanco.



Imagen: Stephen Koek-Koek, Caminante.



martes, 26 de agosto de 2014

WILLIAM BUTLER YEATS







Un campo junto al río



Un campo junto al río se extendía debajo;
el gran señor de Chu, percibiendo el efluvio
de los henos recién segados, exclamaba,
mientras de sí apartaba la nieve de las cumbres:
"Dejad que todo pase".

Blancos como la leche, arrastraban los asnos
ruedas, donde se irguieron Nínive y Babilonia;
algún conquistador detuvo su montura
y les gritó a los hombres cansados de la guerra:
"Dejad que todo pase".

Del corazón del hombre, empapado en la sangre,
surgieron esas ramas de la noche y el día,
donde cuelga la luna fastuosa.
Y de todos los cantos, ¿cuál sería el sentido?
"Dejad que todo pase".



Traducción de Mariá Manent.



EDNA ST. VINCENT MILLAY







Mundo de Dios



¡No te ciño bastante en mis brazos, oh mundo!
¡Oh, tus vientos, tus anchos cielos grises!
¡Tus nieblas que se alargan y se esfuman!
¡Tus bosques, este día otoñal, que, sufriendo,
se comban, gritan casi de dolor! ¡Si aquel risco
estrechase! ¡Si alzara la roca fina y negra!
¡No te ciño bastante en mis brazos, oh mundo!

Siempre supe la gloria que en todo brilla, pero
esto no supe nunca;
tal pasión hay aquí, que me parece
ir creciendo. Señor, temo que al mundo
exceso de hermosura diste hogaño.
Se me va casi el alma. No, no dejes
caer hojas ardientes; te lo ruego, no dejes que cante ningún pájaro.




Traducción de Mariá Manent.


Imagen: Diego Rivera, Niña con Alcatraces 1941.