jueves, 7 de noviembre de 2013

HART CRANE






Y las abejas del Paraíso


Llegué, atravesando todo el mar,
pero encontré la ola de nuevo entre tus brazos,
y acantilados, fortalezas -todo
disuelto bajo un cielo de advertencias-.

Jardines submarinos levantados
en dirección del arcoíris a través de los ojos
encontré.

Sí, altos, inseparables nuestros días
pasaron hacia el sol. Anduvimos los cielos ardidos
inexorables y arrullados
con tu alabanza,

llenos de la paloma, y las abejas
del Paraíso.



Imagen: Lucas Cranach el Viejo, Venus y Cupido (detalle), hacia 1520.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

GUY GOFFETTE






Sí, yo también me decía: vivir es otra cosa
que este olvido del tiempo que pasa y de los estragos
del amor y la usura –eso que hacemos
día y noche: surcos en el mar,

en el cielo, en la tierra, sucesivamente pájaro,
pez, topo, en fin jugar a agitar el aire,
el agua, el polvo, los frutos; haciendo de,
ardiendo por, marchando hacia ¿cosechando

qué? El gusano en la manzana, el viento en los trigales
porque todo cae otra vez, porque todo vuelve
a empezar y nada es idéntico a lo que fue,
ni peor, ni mejor,

que no cesa de repetir: vivir es otra cosa.



Imagen: Lou Stoumen, Sea of Hats, 1940.


FELIPE BENÍTEZ REYES





La casa

He cerrado las puertas y he soltado a los perros.
Alguien choca una espada contra el muro
buscando la salida, pero viene en la noche
el ejército oscuro, ya se oyen las pisadas
en el cuarto de arriba, y aúllan esos perros,
y tienen los retratos unos ojos más vivos
porque dictan sentencia contra los que se quieren
escapar de la casa, profanando el pasado,
incendiando las cartas que describen un mundo,
quemando los telones de este viejo teatro.

Ya han saltado la verja. Hay caballos heridos
que recorren las salas húmedas del recuerdo,
ya se oyen los gritos, y esos niños que lloran
cogidos de la mano, bajando la escalera
del tiempo, hacia un mar de olas negras.

Las hogueras relucen como lunas caídas.
Ya llegan a la puerta, y no sé lo que buscan.



Imagen: Andrei Tarkovsky, Nostalgia,1983

martes, 5 de noviembre de 2013

ISMENE MATAS





Nada

¿Qué me queda después de haber tenido
todo? Nada. Perdida la contienda
contra el ángel terrible que se burla
cuantas veces intento derrotarlo.
He perdido los ojos y las manos,
la muerte, el aliento y la esperanza,
las heladas caricias de la lluvia
y el barco que volaba entre las nubes.
He perdido el fragor de los recuerdos,
la foto que me hiciste entre la nieve.
He perdido mi casa y mi sustento,
la hoguera que devora las distancias
y el tren que me llevaba hasta la luna.
Las noches y los días he perdido.
He perdido mi reino. Solo tengo
un tonto corazón enamorado
que también perderé cuando me enfrente
al enemigo en la última batalla.


Imagen: Francesco Maffei, San Miguel arcángel venciendo a Lucifer (detalle), c. 1656