sábado, 27 de julio de 2013

RICARDO MOLINA






Vida callada

De la vida callada de las plantas
aprendo olvido. Al cielo
alza el almezo sus ramas gimientes
de ruiseñores.
Me detengo un instante. La memoria
se adormece a su sombra. De mi vida
pasada nada quiero, vana imagen
que huye como el agua.

En la tarde otras tardes profundizan
esta hora. El sosiego que me invade
no altera mi tristeza.
Acaso la eterniza. ¿Todo muere?
¿Morirá mi dolor? Toda mi vida
se me aparece ahora como un ansia
frustrada de hermosura.

                                          Claro almezo,
eleva entre tus ramas plañideras
mi corazón callado hasta la luna.

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