lunes, 29 de abril de 2013

DIANA JAMES




La ciudad tras el velo de muselina yace

La ciudad, tras el velo de muselina, yace;
tras el fulgor de bujías, dulce y trémulo,
está la enfermedad del hombre, abrasadora;
la fuerte calentura en los ojos le brilla.
Pero tiene la Calma prudencia y alto porte;
con sosegados fuegos empezó el Universo.
Así, yo descansara en la paz de la muerte; y ya, como la muerte,
en el corazón fiero del Tiempo, sin deseos,
pues conozco el poder de estar sola. Mas, cuando
la ciudad ya se hunde bajo un sueño
cerrado, el corazón siento como una torre
que no encuentra jamás en el sol su consuelo
y está ávida, ávida, en la luz ardorosa,
esperando a quien llegue entre los rayos.

Trad. de Mariá Manent

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