domingo, 21 de abril de 2013

JEAN MOREAS




No digáis: la vida es un festín

No digáis: la vida es un festín alegre,
si no se tiene un necio espíritu o un alma ruin.
Sobre todo no digáis: es una desgracia eterna,
pues denota un alma débil, que en seguida se cansa.

Reid igual que en la primavera se agitan las ramas,
llorad como el viento o las olas sobre la playa,
gustad todos los placeres o sufrid todos los males
y decid: es mucho, y es la sombra de un sueño.

Pienso en los cielos marinos, en sus dulces ocasos,
en el espumeante horror de una mar embravecida,
en el pescador en su barca, el cangrejo en su gruta,
en Nerea de ojos azules, en Glauco, en Proteo.

Pienso en el vagabundo que calcula su camino,
en el anciano junto al umbral de su vieja cabaña,
en el leñador encorvado con el hacha en la mano,
en la ciudad y sus ruidos, en mi alma y su pena.

Trad. de Manuel Álvarez Ortega
Imagen: Ivan Aivazovsky, Olas (detalle).

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