domingo, 14 de abril de 2013

KATHLEEN RAINE




Al partir de Ullswater

I
Un adiós llena el aire.
Sin el lago de plata,
yace el bravío mundo, derribado.
Se levantan ciudades donde cayeron montes,
hay, donde ardía el Fénix, una fragua.

II
El lago está en mi sueño;
el árbol, en mi sangre;
el pasado, en mis huesos;
a las flores del bosque
las quiero con amores de tiempos fenecidos.
Temo con muchas muertes
el paso de la noche
y leo en mi memoria
lo escrito en el follaje.
Y solo yo, ¡qué extraña, aquí llegada,
al extraño presente!

Trad. de Mariá Manent

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