miércoles, 19 de junio de 2013

ANTONIO DE SOLÍS RIBADENEYRA


 


Contra la soledad

El hombre que del hombre se desvía,
y los desiertos, Pármeno, apetece,
o entre su misma flema se entorpece,
o se embelesa en su melancolía;

si allá en tu solitaria fantasía
menos veloz el tiempo te parece,
repara bien si el ocio desvanece
aquello inútil que le sobra al día.

Cuando en ese hacer nada te contemplo,
temo si tu retiro es negligencia;
porque nadie está bien solo consigo;

que el bueno pierde el fruto del ejemplo,
el sabio es avariento de la ciencia,
y el malo es delincuente sin testigo.

Imagen: Fotografía de Alex Fradkin.

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