jueves, 16 de mayo de 2013

RAFAEL MORALES





Paisaje

Qué silencio tan grande el de éste campo,
qué vastas y dormidas soledades,
qué inmensidad vacía, qué tremenda
tristeza derramada por los aires.

La sierra se derrumba lentamente
sobre la mansa angustia de los valles
que elevan puros, asombrados, ciegos,
el encendido grito de los árboles.

El cielo es plomo gris que se derrumba
sobre el pavor silente del paisaje,
es un inmenso buitre hambriento y sordo,
un infinito dios amenazante.

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