domingo, 28 de septiembre de 2014

VICTOR SEGALEN









Mediación




He aquí el rescate y la mediación ruda;
cae el torrente de las lágrimas y de las gratitudes;
el cielo, trastornado, sobre mí hace llover su plenitud.
Toda la abundancia ha caído, como una catarata, sobre mí.

Pasado vértigo de carne y de sangre terrestres.
Inanidad de volar tan alto sin ningún cebo:
buitre cogido en lo azul; agonizante sin fallecimiento;
¿cortar los lazos? Un gigante no osaría hacerlo.

Y después, todo se disipa; y despues, todo está cerrado y triste.
El amarillo vuelve. Estoy de rodillas. Echado
en tierra, con los ojos turbios, con los ojos vacíos y sin brillo,
con el espíritu agotado, con el corazón sofocado por un redoble de agonía.

Verdaderamente, tuvo lugar este hecho: que fueses,
Soberano Chang-Ti, Señor Cielo del Templo claro,
de quien se dice que oprime el tazón volcado del aire
con su majestad de azur, de jade y de hierro.




Versión de Leopoldo Azancot.


Imagen: Chang Si, Tortuga.




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