martes, 30 de septiembre de 2014

TOMAS TRANSTRÖMER








Secretos en el camino




La luz del día encontró el rostro de un durmiente.
Tuvo un sueño más agitado
pero no lo despertó.

La oscuridad encontró el rostro de uno de los durmientes
entre los rayos impacientes
y fuertes del sol.

Como por un chaparrón oscureció de pronto.
Me encontré de pie en una estancia que contenía todos los instantes
un museo de mariposas.

Y sin embargo el sol tan fuerte como antes.
Sus pinceles impacientes pintaban el mundo.





Traducción de Justo Jorge Padrón.


Imagen: Eduardo Naranjo, Hombre dormido (detalle), 1985.





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