sábado, 22 de febrero de 2014

FRANCISCO DE LA TORRE








Noche, que, en tu amoroso y dulce olvido,
escondes y entretienes los cuidados
del enemigo día, y los pasados
trabajos recompensas al sentido.

Tú, que de mi dolor me has conducido
a contemplarte y contemplar mis hados,
enemigos agora conjurados
contra un hombre del cielo perseguido,

así las claras lámparas del cielo
siempre te alumbren y tu amiga frente
de veleño y ciprés tengas ceñida.

Que no vierta su luz en este suelo
el claro Sol, mientras me quejo ausente
de mi pasión. Bien sabes tú mi vida.


 
Imagen: Grant Wood, La cabalgata nocturna de Paul Revere, 1931.




No hay comentarios:

Publicar un comentario