sábado, 1 de febrero de 2014

MANUEL BANDEIRA







Toda mi ternura


Toda mi ternura
para los pajaritos muertos;
para las pequeñas arañas.

Toda mi ternura
para las mujeres que fueron niñas bonitas
y llegaron a ser mujeres feas;
para las mujeres que fueron deseables
y dejaron de serlo.
Para las mujeres que me amaron
y que yo no pude amar.

Toda mi ternura
para los poemas que
no pude escribir.

Toda mi ternura
para las amadas que
envejecieron sin maldad.

Toda mi ternura
para las gotas de rocío que
son el único adorno
del sepulcro.


Imagen: Luis E. Meléndez, Frutas y Pájaros Muertos.


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