martes, 17 de junio de 2014

J. C. BLOEM








Los difuntos


Estuvimos echados juntos. En su mano
mis dedos se habían enredado.
Así nos encontraron por la mañana:
escapados para siempre de un vacío país.

Pensaron que esto era el lazo final
entre dos que no hicieron nada más que herirse:
"Separados, en vida; unidos, en la muerte".
No violaron nuestro secreto.

Porque era muy distinto. Para el último viaje,
deseé que mi amor la acompañase,
y, aunque penosamente, mi mano buscó la suya,

no para retenerla, ya que, tan solitario
como había vivido, yo quería alejarme.
Pero no llegué a tiempo de soltarla.



Versión de Henriette Colin.



No hay comentarios:

Publicar un comentario