sábado, 7 de junio de 2014

MURIEL STUART







Tienda de simientes



Aquí, en la estancia polvorienta, yacen,
marchitas como piedras rotas o fina arena,
cual ceniza, olvidadas, leves, sin olor, secas...
Y en la mano me tiemblan praderas y jardines.

En esta parda cáscara sueña un valle florido
de espinos; esta angosta celda aprisiona un cedro,
que beberá cien años del arroyo, saciándose;
el estío estos lirios harán sobre mi polvo.

Aquí, en su hogar seguro y sencillo de muerte,
en su concha sellada, dan un salto mil rosas;
aquí puedo sembrar un jardín con mi aliento,
y en mi mano una selva está dormida.




No hay comentarios:

Publicar un comentario