domingo, 1 de junio de 2014

DANTE GABRIEL ROSSETTI







El corazón de la noche



De la niñez a la juventud; de la juventud a la ardua hombría;
del letargo a la fiebre del corazón;
de la vida fiel a soñar con sombríos y perdidos días;
de la confianza a la duda; de la duda al borde de la prohibición;
estos cambios han pasado como una ráfaga cíclica
hasta ahora. ¡Oh, El Alma! Cuán rápido debió
aceptar su primitiva inmortalidad,
¿es que la carne reencarna en el polvo de dónde comenzó?

¡Oh, Señor del trabajo y la paz! ¡Señor de la vida!
¡Oh, Señor, horrible Señor de la voluntad! Aunque sea tarde,
renovad esta alma con el obediente aliento:
que cuando la paz se reúna con la furia,
el trabajo se recupere, y la voluntad resurja,
esta alma tal vez vea tu rostro: Oh, Señor de la Muerte.




Imagen: Edward Hopper, Excursion Into Philosophy, 1959.


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