sábado, 16 de agosto de 2014

EMILY DICKINSON







Llevó aquel sombrerito




Llevó aquel sombrerito hasta que las sencillas
venas se dibujaron, azules, en su mano;
hasta que, suplicantes, en torno de los ojos
tranquilos le dejó la púrpura sus trazos;

hasta que los narcisos llegaron y se fueron
yo no sé cuántas veces; y dejando
de llevarlo ya, entonces
se sentó con los santos.

Su paciente figura en el crepúsculo
nunca ha de sernos delicado encuentro;
y nunca más el sombrerito tímido
por la calle del pueblo;

coronas, cortesanos, en cambio, allí veremos,
y en medio, tan hermosa, ¿de quién es esa cara
esquiva y ya inmortal, sino de quien ahora
hablamos en voz baja?




Traducción de Mariá Manent.

Imagen: Claude Monet, La femme à l ombrelle, 1871.




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