jueves, 20 de noviembre de 2014

AGNETA FALK








Otredad



No es porque no te ame
que no puedo verte la cara,
es sólo que no puedo encarar tu rostro
sin eliminar el mío.
Cuando me miras, me volteo
De modo que apenas note tus ojos.
Si sólo pudiese mirarte
sin que tú me miraras,
podría comenzar a verte, descubrir
la curva de tus labios, semejante a
la mía; que sobre la cuesta de tus
mejillas corre un río tan profundo y oscuro
como uno junto al cual crecí, tan bajo
y seco. Y tal vez, si te atrevieras a
volver la mirada hacia mí y
vieras tus lágrimas
llenando mis ojos, podríamos empezar
a reemplazar ese infinito
miedo con amor.




Traducido por Hans Leopold Davi.


Imagen: Gustave Courbet, Les amoureux de la campagne, 1844.




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