viernes, 14 de noviembre de 2014

STANLEY KUNITZ









Fin del verano



Una agitación del aire,
una perturbación de la luz
me advirtieron que esa noche
el no amado año giraría sobre sus goznes.

Me puse de pie en la desencantada campiña
entre el rastrojo y las piedras,
atónito mientras que un gusanillo
me balbuceaba la canción medular de mis huesos.

El azul deslizóse por el azul del verano,
un halcón desprendióse desde sus torres sin nubes,
el techo del silo inflamóse, y supe
que una parte de mi vida había concluido.

Ya la puerta de hierro del norte
resuena al abrirse: pájaros, hojas, nieves
ordenan a las poblaciones ir adelante,
y un viento cruel sopla.



Traducción de  Alberto Girri.




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