martes, 22 de octubre de 2013

IRNA PEIRANO






La luz se justifica


La luz, paloma familiar, corriente vuelo,
ave palabra, ligerísima espuma del sentido,
gerundia exactitud, talón desnudo,
perfil preciso, mano de cinco dedos,
anatomía irrevocable,
todo eso es la luz bajo los biombos de la piel del hombre
que tiene un blanco corazón de miga.

Y excluida del hombre, blandiendo sus estambres,
sus antorchas felices, su augusto panteísmo,
su triángulo de espiga, de mazorca y de agua,
lustral, candeal, hermana A, iniciadora y mansa,
Lama antigua, milenio sobre milenio infusa,
la luz puede invadir toda la sombra,
madurarla en canicie poco a poco.



Imagen: Leon Wyczólkowski, Primavera, 1933.


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