miércoles, 16 de octubre de 2013

OSCAR WILDE






Requiescat

Marchad con paso leve, que está cerca
ella bajo la nieve;
con voz queda, si habláis, pues ella escucha
crecer las margaritas.

Su cabello dorado y encendido
ya lo empañó la herrumbre;
la que se erguía joven y lozana
deshácese en el polvo.

Igual que un lirio y como nieve blanca,
ella advertía apenas
que fuese una mujer: tan dulcemente
dióle sazón la vida.

Maderas de ataúd, pesadas losas
yacen sobre su pecho;
a solas yo me entrego a la amargura,
pero ella descansa.

Guardad silencio y paz, que ya no oye
ni lira ni soneto.
Toda mi vida yace aquí enterrada.
Con más tierra cubridla.



Traducción de Mariá Manent.


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